François Bonvin y la tarta de cereza (ESP)

François Bonvin y la tarta de cereza (ESP)

Hoy os hablaré de una obra muy especial. Realmente no es una gran obra dentro de la historia del arte, ni de un famoso pintor, pero es la primera obra que vi en un museo y me sugirió una receta, la obra que me inspiró este blog. 

Este oleo se titula Bodegón con tarro de cerezas, de 1885, de François Bonvin (1817-1887). Bonvin fue un pintor francés que aprendió a partir de cursos de dibujo gratuitos mientras trabajaba en una imprenta, ya que sus orígenes eran humildes. Se pasaba su tiempo libre en el Louvre, donde aprendió de los grandes pintores flamencos. Su mayor éxito vino del Salón de 1848, cuando ganó la 3ª medalla, pero también expuso en el Salón de los rechazados, con su gran amigo Courbet. 

Pero esta obra, a pesar de que aparentemente no tiene mucho interés, al no ser más que un bodegón, esconde una historia apasionante debido a que perteneció a la colección Gurlitt.

Hieldebrand Gurlitt (1895-1956) fue uno de los cuatro marchantes de arte oficiales del régimen nazi, a quien se le permitió comerciar con obras de arte degenerado, tal y como las llamaban Hitler. La mayoría de estas obras, que los nazis espoliaron de familias judías, fueron devueltas a sus propietarios, y los aliados americanos, con su brigada de monument men, rescataron miles de obras. A pesar de eso, Helene Gurlitt, esposa de Hieldebrand, declaró después de la muerte de su marido que todas las obras que él tenía se habían perdido en un bombardeo. 

 No fue hasta 2012 cuando murió Cornelius Gurlitt, hijo de Hieldebrand y Helene, que hizo heredero de todas sus obras escondidas al museo Berna. Fue así como se descubrió centenares de obras que Gurlitt tenía escondidas en su piso en Munich: pinturas, litografías, grabados, esbozos… Y a pesar de que algunas obras eran de su antepasado Henrich Louis Theodor Gurlitt, muchas son piezas desconocidas o que se consideraban extraviadas de Monet, Kirchner, Otto Dix, Rodin, Matisse, Chagall, Courbet o Klee, entre muchos otros. Pero también grandes artistas como Durero, Rembrandt o Delacroix, obras que se hubiesen usado para montar el museo que Hitler había diseñado. A pesar de que, curiosamente, destacan las obras de artistas degenerados, que seguramente se habrían destruido si Gurlitt no las hubiese conservado, como las obras de los alamanes Grosz, Nolde o Schmidt-Rotluff. 

De igual modo, las obras se encontraban apiladas si ninguna protección, y Cornelius las iba vendiendo poco a poco para vivir. 

Así pues, muchas de estas obras, después de ser inventariadas por el museo, se han ido devolviendo a sus antiguos propietarios, y han recorrido Alemania en distintas exposiciones. Yo tuve la suerte de visitar esta exposición el invierno pasado en Berlín, en el museo Gropius Bau, donde conocí este bodegón de cerezas, que se había pasado los últimos cincuenta años escondido con otros centenares de obras robadas. 

La receta que os traigo hoy es una tarta de queso al horno, con una cobertura de compota de cerezas, de nuestro cerezo. En casa esta es la tarta estrella, que encanta a todos, y realmente se puede combinar con todo tipo de mermelada. 

Tarta de queso y cerezas

La mejor tarta de queso del mundo con compota de cerezas (que se puede substituir por mermelada o fruta fresca)
Tiempo de preparación 10 min
Tiempo de cocción 50 min
Tiempo total 1 h
Plato Dulce

Ingredientes
  

Para la base

  • 15-20 galletas maria o "digestive"
  • 80 g de mantequilla (derretida)

Para el relleno

  • 400 g de queso philadelphia
  • 1 tetrabrick de nata
  • 1 yogur natural
  • 4 huevos
  • 100 g de azúcar 
  • 2-3 puñados de cerezas maduras
  • 1-2 cucharadas de azúcar 

Elaboración paso a paso
 

  • Primero picamos las galletas y lo mezclamos con la mantequilla derretida (yo la derrito en el micro unos segundos)
  • Engrasamos el molde (que sea desmontable). Yo en la base coloco papel de horno para poder desmoldar la tarta con más facilidad.
  • Colocamos la mezcla de galletas y mantequillas a modo de base, presionando bien para que quede compacto.
  • Mientras preparo la mezcla de queso yo meto el molde en el horno, a unos 160-170º.
  • Para el relleno de queso primero mezclamos el azúcar y los huevos de forma uniforme.
  • Por otro lado mezclamos el queso philadelphia, la nata y el yogur, y luego unimos las dos mezclas.
  • Lo añadimos en el molde con la base de galleta y lo metemos en el horno por unos 45 min. Comrpobamos que esté cocido por el centro con un palillo, y si no está, lo dejamos al horno 10-15 min más (El tiempo de cocción puede variar dependiendo del horno y del molde)
  • De mientras preparamos la compota, mezclando el azúcar y la fruta en una sartén hasta que empieze a espesar. Se puede substituir por cualquier tipo de mermelada como de fresas o arándanos y fruta fresca.
  • Antes de desmoldar la tarta lo dejaremos enfriar, y mucho mejor si la dejamos una noche o unas horas en la nevera antes de consumir.

Para saber más:



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